martes, 19 de septiembre de 2017
Yo trabajé el 31 de diciembre de 1999 a las 23.59
A finales del siglo XX, la amenaza de una parálisis generalizada como consecuencia de un fallo informático recorría todo el mundo. Era el llamado Efecto 2000, por el que se temía que los sistemas tecnológicos más antiguos no reconocieran el nuevo milenio.
Los mensajes para actualizar los sistemas eran incesantes y constantes. España se gastó entre 800.000 millones y un billón (con b) de pesetas (unos 5.000 millones de euros) en evitar sufrir el Efecto 2000. Algunas personas tuvieron que tomarse las doce uvas viendo qué pasaba en los sistemas informáticos cuando cambiasen de año.
Pero no pasó (afortunadamente) nada. O casi.
Quienes trabajaron en la noche del 31 de diciembre de 1999, a las puertas del temido Efecto 2000, coinciden en que el trabajo se había hecho durante los meses previos y que poco o nada se podía hacer en esa última noche del año. También reconocen que, aunque nadie albergase la menor duda de que no iba a suceder nada en el instante en el que se pasase de las 23:59 a las 00:00, había que estar en ese momento para cerciorar que todo fluía con normalidad. Hablamos con algunos de ellos.
Concha Hortigüela (Directora de Producción y Sistemas de la Seguridad Social en 1999), Fernando Galvache (CIO de Sage y responsable de calidad de software en 1999), Félix Serrano (Director en Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del Profesorado) y Juan Carlos Vicente (Gerente de producción de software en Ibermática en 1999)
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